lunes, 19 de diciembre de 2011

Esta mañana he visto dos delfines cerca de la playa “Mia”. Estaban como a veinte metros de la orilla y saltaban muy alto para dejarse caer con un gran estruendo. Han estado toda la mañana y luego han desaparecido. Espero que vuelvan mañana y que vuelvan con mas delfines para quedarse algún tiempo.
Lo que mas me ha sorprendido son los ruidos que hacen, esa risa histérica y chillona que acompaña todos su juegos. Me hace pensar en si alguna vez yo volveré a hablar con una persona. Después del tiempo que llevo aquí me gustaría saludar a alguien y oír nuestras voces mientras conversamos sin otra pretensión que la de escuchar, dejar que las palabras se deslicen suavemente por mis oídos y me hagan cosquillas al llegar.  
Quizá encuentre alguna vez en esta isla a alguien con el que pueda conversar pero sin entendernos. Me da igual. No necesito entender lo que oigo: necesito oír. Pero lo mas seguro es que pase el tiempo y nunca tenga a nadie con quien hablar. Me gustaría tener recuerdos de mi vida anterior para contarme en voz alta. Los que conozco de mi vida actual no me gustan. Supongo que terminare hablando con cualquier cangrejo, cantando al mar en voz alta o inventando historias que me contare a mi mismo para oírme hablar.
Antes de que suceda algo así prefiero volverme loco. Uno de esos que se creen dos personas distintas y que se hablan a mi mismo sin saberlo. Hablaríamos sobre filosofía o ciencia o mejor: sobre nuestras experiencias vividas. Únicamente tengo un miedo: que no quiera hablar conmigo, que no quiera ni tan siquiera escucharme. No creo que pudiera soportarlo. Tendría que matarle pero no me apetece que me falte alguien con quien hablar.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Tengo otro refugio. Lo hice para dormir. Es un hueco que excave con las manos en la arena de la playa lo mas alejado que pude del mar. Cabe mi cuerpo holgadamente y es tan alto como dos veces yo tumbado. El sol lo calienta durante todo el día y por la noche es confortable. Esta pensado para que me sirva como tumba si llega el momento.
Calculo que si tengo suerte y muero dentro de él la arena que mueve el viento cubrirá mi cuerpo en tres o cuatro días y quedare totalmente sepultado. No quiero que mi cuerpo quede expuesto al aire libre para que lo picoteen los pájaros o que el olor de mi carne muerta se extienda como una calamidad por esta isla. También espero engañar a la gaviota que quiere comerme el alma.
Ayer mientras lo limpiaba cuidadosamente me dio por pensar si no estaría ya muerto y esta isla fuera mi destino o un sitio de paso donde esperar el definitivo. Quizá cuando muere mucha gente por una guerra o un terremoto algún dios decide que estos muertos esperen en un espacio distinto y solo donde puedan repasar sus vidas.
Quizá la luz mágica que dicen que se ve al morir sea el sol que te ciega al llegar por primera vez a la isla. Quizá cada estrella que vemos en el cielo sea una isla como esta preparada para albergar un alma sin destino. Aquí el tiempo no pasa, no hay nada que hacer, nada por lo que luchar. Ya lo hiciste todo, bien o mal, en la otra vida.
Es posible que en alguna lugar, en otro tiempo ya me este pudriendo y si sea necesario perder la memoria.
Por eso nunca nadie vendrá a buscarme.
Creo que es una buena idea haber hecho esta tumba.
Espero que alguien cubriera mi cuerpo.

jueves, 15 de diciembre de 2011

He vuelto a soñar con la gaviota. Creo que esta vez quería mi alma para devorarla. No se que puede significar pero me hace pensar en si seré creyente de alguna religión. Es posible que por las noches rezara alguna oración al acostarme cuando terminaba el día. O puede que rezara junto algún niño al que sujeto las manos, mientras repetimos las palabras que se le graban como un mantra para siempre.
Aquí en la isla no siento la necesidad de rezar. No se si tengo que dar las gracias por estar aquí solo, desvalido y con menos ilusión de que me encuentren según pasan los días. Además creo que si quisiera rezar debería tener alguna imagen en la cabeza. Pero yo no tengo recuerdos y para mi rezar seria como gritar en medio del mar: nadie me oiría y rezar debe implicar el deseo, la esperanza que a mi me falta. Si muriese esta misma noche dios no podría recriminarme el no haber rezado.
-                     Como no me has rezado estos últimos meses?
-                     No creí que existieras.
-                     Para eso esta la fe.
-                     No recuerdo que es.
-                     Eso no es excusa.
-                     Tu me dejaste sin memoria.
-                     Yo solo te salve.
-                     De que?
-                     No puedo decírtelo. Tu debes descubrirlo.
-                     No te creo.
-                     Te falta fe.
-                     Esta conversación ya la hemos tenido.
-                     Empiezas a recordar.
-                     Deberías olvidarte de mi.
-                     Imposible. Un hombre siempre le debe algo a un dios.
-                     Todos los hombres?
-                     Todos. No creo que ninguno se salve.
-      Te falta fe!

viernes, 9 de diciembre de 2011


He supuesto que llevo aquí unos cien días. Carezco de cualquier instrumento para medir el tiempo y no he tenido la precaución desde que llegue de apuntar el paso de estos días. Tampoco es muy importante y saber los días que llevo en la isla responde más a que mi cabeza, no deja de pensar estas cosas y otras que juzgo de lo mas absurdas porque si lo pienso bien me da exactamente igual el tiempo que haya pasado. Tan solo me puede apetecer saber el tiempo que me queda.
Para ello he visualizado mi vida en la isla desde lo alto. He visto lo que he ido haciendo todos estos días. Cuando me levanto y cuando me acuesto. Las veces que como al día, cuando limpio la playa o cuando me siento a ver las puestas de sol. Sé que el día tiene veinticuatro horas de las que al menos unas dos terceras partes son de luz. El resto entre amanecer atardecer y noche son ocho horas. Doce días hacen una semana: enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Cuatro semanas y media hacen un mes y siete meses (lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, habado y domingo) un año. He llegado a la conclusión de que llevo aquí unos dos meses es decir cien días.
Cien días me parece mucho tiempo para que nadie halla venido  a buscarme lo que me indica que quizá nadie me haya echado en falta al no llegar a puerto. Quizá a nadie le importa si llego alguna vez o no. Deberla empezar a pensar en esta isla (no se bien si es una isla porque aun no me he decidido a explorarla) como mi futura casa para mucho tiempo.
No me quito de la cabeza que no dejara huella en nadie. Nunca nadie pensó en mi? Ni un pequeño recuerdo? Nadie sentirá mi falta? Nadie? Ninguna familia? Padres, hermanos, primos, abuelos? No? Ningún amigo sentirá mi ausencia? Ninguna esposa me llorara? Una prometida? Un amor pasajero? Una puta que recuerde al menos mi dinero?

jueves, 1 de diciembre de 2011

En el tiempo que llevo aquí he construido dos refugios. Son simples, sencillos pero me protegen. Uno esta hecho con las ramas de un arbusto que tiene las hojas muy juntas y recubiertas de una sustancia que repele el agua. Lo descubrí un día que intentaba protegerme de una tormenta. Aquí las tormentas son distintas. Un día de sol cae una gota y como los ejércitos siguen a los generales a continuación empiezan a llover con una furia especial que puede durar unos instantes o el resto del día.
Otras veces la tormenta se anuncia como si fuera un gran señor. Primero envía vientos fríos y afilados y pone en escena desde el mar su juego de relámpagos y rayos a la vez que oculta el sol. Sientes el miedo que galopa hasta ti como uno de los jinetes del Apocalipsis y te crees tan indefenso como el día que vas a morir. Unos instantes antes de que llegue, la tormenta se deja oír. Los truenos son cañones disparando en tus oídos salvas que se secundan unas a otras sin final. Sientes que el cielo se abre y como tiembla todo tu cuerpo con cada relámpago, con cada trueno y quieres volverte infinitamente pequeño, esconderte, para que la tormenta no se fije en ti. Ha hecho de ti algo sin voluntad, sin fuerzas para escapar y cierras los ojos y te conviertes en un ovillo caído en el suelo cubierto únicamente de miedo. Eres nada. Te has convertido en nada. Luego, cuando quiere, se aleja.
Las ramas se arrancan bien y después de entrelazarlas y anudarlas como mejor he sabido, las he colocado alrededor de un palo mas o menos de mi altura y ha quedado un triste chamizo que me permite esconderme de las tormentas.
Allí dentro y temblando de miedo, cada vez que llueve, siento como si estuviera en el útero de una nueva vida.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mi principal preocupación es limpiar la playa “Mía” de cualquier elemento que pueda hacerme daño. Todos los días dedico varias horas. Retiro las piedras porque se que en poco tiempo voy a tener que andar descalzo. Estos zapatos ya tienen la suela rota, empieza a pudrirse la piel y no quiero coger una infección. También retiro cualquier resto de concha e incluso cojo los pequeños cangrejos y los llevo hasta el extremo de la playa donde los dejo otra vez en libertad.
Me fijo en que no haya alguna medusa que pueda pisar y con la ayuda de una rama fuerte y no muy retorcida paseo e intento descubrir todo lo que me pueda perjudicar. Supongo que si viniera a esta playa un fuerte oleaje con todo lo que trae el mar no me serviría de nada todo esto que hago pero me parece una posibilidad muy remota y el trabajo me ayuda a pensar y no volverme loco.
Pienso en la clase de hombre que era. Quizá fuera un hombre cuidados con lo que tenia. Uno de esos hombres empeñado en conservar las cosas: una vida, una casa, una familia. O quizá fuese todo lo contrario y esta nueva vida que tengo aquí sea nueva de verdad. Quizá fuera un… jugador! Un hombre dispuesto a arriesgar todo lo que tenía y lo que no, a una carta o aun numero sin importarme a quien pudiera hacer daño.
Quizás mis padres me dieron una educación (tengo las manos suaves que me dicen que han trabajado poco y los dedos largos y delgados como los de los artistas) unos ideales, una ética… sea como sea ahora lo he perdido todo y tengo esta nueva vida difícil de comprender que vivo muy despacio.
Llega la noche. Parece que al sol le cuesta mas desaparecer y me regala su tiempo como si a mi me faltase. Es hermoso. A medida que se hunde, su reflejo, me llega flotando por encima del agua. Y cuando me ilumina este último rayo me deja herido por una belleza nueva, distinta, que me redime de otro día que nunca recordare.  

viernes, 25 de noviembre de 2011

Ya estoy casi recuperado de mi hombro. Cuando desperté en esta isla después de naufragar apenas podía moverlo. Es el izquierdo y tenia un dolor tan intenso en él que cualquier movimiento que intentase me hacia perder el equilibrio y caer al suelo. Tuve que inmovilizarlo contra mi cuerpo y atarle con la camisa que tenia porque del naufragio (algunas veces pienso que quizá no naufrague y que me tiraron por la borda por motivos insospechados otros marinos con los que iba en el barco) no he podido rescatar nada.
Ni una caja ni un fardo, unos papeles o un trozo de madera que pudiera utilizar o al amenos hacerme recordar. Tampoco he visto cadáveres o restos de algún bote. Creo que algo debía haber encontrado. Es posible que llegara a otra playa cercana y anduviera perdido sin conocimiento por un tiempo hasta llegar aquí. Esto explicaría porque no veo restos. También pienso que si alguien hubiera sobrevivido conmigo ya me habría encontrado.
Yo de momento no tengo ninguna gana de investigar. Me da lo mismo y tengo miedo. Temo salir de este pequeño mundo que voy conociendo y al que poco a poco  voy dando la forma que necesito. Sobre todo no quiero hacerme daño. Si tuviese un accidente y me torciese un tobillo o me dislocase un brazo seria mi fin. Apenas consigo tener una vida medio decente aquí perdido entre el cielo, la tierra, el mar y solo sin recuerdos de mi vida anterior.
Tan solo conservo la poca ropa que llevo y que va carcomiendo el sol y el mar. Por no tener no tengo fuego. Como las frutas maduras que caen diariamente de los árboles y algunas bayas que son como  moras. Afortunadamente el clima parece estable. Calculo que durante el día habrá una temperatura de entre 22 y 24 grados y por la noche tan solo tres o cuatro menos. Si este clima dura todo el año al menos no moriré de frío cuando lleguen días peores.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

martes, 22 de noviembre de 2011

Mi nombre es… es… imposible de recordar! Excepto algunas imágenes, vagas, que de vez en cuando llegan desbocadas y sin orden a mi cabeza, no consigo recordar nada.


Un día desperté en una playa pequeña, una franja de tierra que separa las olas suaves que envía el mar, de una zona arbolada en la que sin ninguna gana a penas me he adentrado para reconocer. Como no tengo posesiones he decidido darle nombre a esta playa y la he llamado “Mía”. Me hace ilusión saber que tengo algo. La playa mira a poniente, al oeste y todas las tardes veo como el sol se esconde por debajo del agua mientras intento saber algo mas de mi.


Tengo un sueño que se repite a menudo (cuanto tiempo llevare aquí?) en el que veo como parto de un extraño puerto que no reconozco y sin que nadie me despida. Voy en un barco viejo y yo soy la única tripulación. Yo manejo las maromas, izo las velas, conduzco el timón y curiosamente me guío por la luna en vez de las estrellas. Siempre navego hacia la luna. Esta quieta, enorme, brillante y roja en la línea del horizonte sin decidirse a subir y volverse pálida o dejarse raptar por Neptuno y sumergirse en el mar. Nunca se ha movido. No puedo entenderlo. En lo alto del palo mayor hay una gaviota que de vez en cuando echa a volar y vuelve pasado algún tiempo. Supongo que estamos lejos de tierra firme y no tiene otro sitio donde posarse. O quizá espera que muera para devorarme.


Me gustaría escribir todas las cosas que sueño y pienso porque tengo miedo de perder la poca memoria que me queda (no se si puedo vivir sin memoria).


Esta noche el cielo está más bonito que nunca. Me gustaría saber quien soy.

miércoles, 27 de julio de 2011

CAMBIO

Estoy pensando muy seriamente cambiar. Algunos acontecimientos en las ultimas semanas tanto de orden físico como anímico me dan alas y fuerzas para llevarlo adelante. De momento el titulo del blog cambia (se renueva) por el de :"Naufrago a la deriva" mas acorde con como me siento y desde luego con como vivo.
Este blog que pretendía hacer saltar una chispa en la oscuridad de la noche, ahora pretende enviar mensajes desde una isla solitaria y desconocida para que alguien los encuentre y los comparta. Por supuesto los mensajes los seguirá firmando el Chino pero no como pirata sino como naufrago.
Quitaremos lo de pirata (desde mañana "ench") por si pasa un barco desorientado y envía una barca. Si es así solo me queda rogar al señor (el que sea) que venga con un buen cargamento de vino. Solo puedo estar pero sin vino...

lunes, 16 de mayo de 2011

MAS DE LO MISMO

Hoy es San Isidro. Las noticias mas importantes han sido: la victoria de Madrid, la detención del presidente del FMI, que Gonzalez y Aznar se han dado la mano... y alguna bobada mas. Me sorprende una particularmente y es la movilización de muchos de nosotros ante el llamamiento de una asociación, para quejarse de la situación social que estamos viviendo.

Que la situación hasta hace unos días era mala, ya se sabia. Que los gurús de la economía quieren que sea aun peor, se va sabiendo. Ante esta patética situación, la descarada respuesta de los partidos políticos queriendo hacernos creer que lo mas importante para España son las elecciones de la semana que viene, no tiene desperdicio.

Esto no es un país, es carne de cañón.


epch

viernes, 15 de abril de 2011

PUÑALADAS

Soy tan torpe que no dejo de tropezar. Desafortunadamente la piedra no siempre es la misma y ya me duele porque de esta manera me hago cargo de lo que decía al principio. Si fuera la misma piedra, podría pensar que no doy mas de sí pero no, voy tropezando en una distinta cada vez. Yo me corrijo o lo intento al menos y aunque (eso si) únicamente tropiezo una vez en cada piedra, porque no me permito mas, me duele mucho caer continuamente.

Dicen que los hombres se miden no por las veces que caen sino por la veces que se levantan y ahí yo soy tan hombre como el que mas. Todo esto lo digo por la cantidad de pseudo amigos que pierdo. Quiero que las personas que llegan a mi vida se sientan cómodas y para ello intento crear un ambiente distendido y relajado. En vista de los resultados no debo dar con la tecla adecuada porque una gran mayoría antes o después terminan dandome algún tipo de puñalada. El ultimo hoy y me siento tan dolido que me dan ganas de no volver a intentarlo.

Igual tengo que cambiar de país. Estoy en ello.

epch

miércoles, 13 de abril de 2011

RODRIGO

El relato que viene a continuación no es mio. Lo ha escrito Rodrigo para un libro que he editado la clase de literatura de su instituto. Por si alguien quiere saberlo el relato trata de un drogadicto. Este y otros escritos los podéis ver en su blog "Desblogtricando". Enhorabuena a los premiados.


Cuando se fué el verano arrojó una lágrima al mar y ésta se hundió entre la infinidad de agujas, cayendo hasta el final del pozo donde encontró un campo de trigo por el que tuvo que viajar durante horas, días y años. Se enamoró de todas y cada una de las hadas mágicas que encontraba al cambiar de dirección. Soñó que cabalgaba a lomos de un caballo de cristal, mientras dormía en una nube de recuerdos borrados por la erosión. Bailó con sus sombras por conseguir el humo de un amor que le quemaba por dentro. Y durmió acompañado de la distancia y la seguridad que da la noche diurna.


Todo por que el invierno, volvió a estar de moda. Nunca debiste quitarte aquella bufanda.



epch